viernes, 25 de julio de 2008

¡Pasen a ver el circo!









“Son mis ilusiones infantiles las que todavía me hacen decir si percibo una fisura en la coraza de un hombre: no todo está perdido, hace falta poco para hacer palpitar a ese corazón detenido”.

Elías Canetti

8 comentarios:

  1. Anónimo28/7/08 4:17

    Hola Margarita.
    Espero que esteja tudo bem consigo.
    Eu gosto sempre de passar pelo seu blog, quando tenho um tempo livre, para ver as suas fotos, que nos fazem viajar na imaginação, porque são de uma grande beleza, e de uma sensibilidade especial.
    E estas suas ultimas fotos sobre o circo, estão muito bem, elas para mim fazem-me lembrar bons momentos da minha infância, quando ia ao circo em criança, obrigado por as partilhar.
    Tambêm agradeço os seus comentários no meu blog, e deixo-lhe aqui um convite para vir visitar o meu espaço, pois adicionei novas fotos.
    Tudo de bom, com os meus cumprimentos, até breve.

    José Filipe / 28-07-2008
    www.arteesentimentos.blogspot.com

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  2. ¡Margarita! Justo estoy escribiendo acerca de un circo, no podría ser más oportuna mi visita a tu blog de fotos, tienes unas preciosas, te felicito,
    Besos,
    Blanca

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  3. Gracias, José Filipe, el gusto es recibirte en mi casa y contar con tus amables comentarios.

    Ah, pues me alegro mucho que estas fotos te hayan evocado a esos días de la infancia. El circo llena de ilusión a los niños, y a los no tan niños.

    Este circo lo encontré por casualidad, regresábamos de ver un pueblecito cerca del Pirineo, y, como siempre, cargaba con la cámara y había sacado otras fotos que pensaba subir al blog. Pero encontré este circo maravilloso, con sus carruajes antiguos, perfectamente conservados y disfruté mucho haciéndole fotos.

    Tengo bastantes más, las iré subiendo más adelante. Así que si te das una vuelta por aquí podrás mirar estos carruajes antiguos, que van desde el año 1926, hasta el 1959.

    Siempre es un gusto pasar a ver tus fotos. Algunas son verdaderas postales, preciosas.

    Un abrazo,

    Margarita

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  4. Blanca, qué alegría verte por mis fotos :). Sí, estas casualidades se dan, como algunas veces hemos comentado en el foro. Umm, ya tengo ganas de leer de qué se trata.

    Pues como le contaba a José, hacer estas fotos era lo menos que pensaba ese día. No es que fuera a ex profeso allí para hacerlas, sino que fue uno de esos regalos inesperados que te da la vida. Es un circo que es casi un museo rodante, porque sus carruajes son antiguos y restaurados, están perfectos.

    Bueno, que hice parar el coche y me bajé con la cámara y saqué una buena colección de ellas. Así que iré subiendo algunas de vez en cuando hasta que las cuelgue todas; abrí una etiqueta de “El circo” y todo, je, je, je. Es que a mí de pequeña me apasionaba el circo.

    Gracias por tu visita.

    Un abrazo,

    Margarita

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  5. Casualidad de pasar por tu blog, bellas fotos (todas) , a las del circo las has tomado muy bien. Ahora te pongo en favoritos....

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  6. Hola Margarita
    ¿Sabes? De niña amaba los circos, vivía en un campo lleno de ranas donde no pasaba nada, pero una vez al año iba un circo que tenía dos payasos; uno se llamaba Mamerto y el otro Chocolate… ¡Qué lindo verlo llegar!
    Con los años, algo me pasó, ahora me deprimen. No sé, pero dejé de creer en los magos y los payasos me causan algo triste.
    Un simple historia, sólo eso jajaja.
    Un abrazo.

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  7. Lo siento, Fabiana, se me pasó contestar este comentario. A veces me despisto. Me alegro que te gustase la visita, y te agradezco que dejaras comentario. Luego me pasaré a ver tu blog, con atraso, eso sí, disculpa.

    Un abrazo,

    margarita

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  8. Hola, viv! Yo también, es raro el niño que no le gusten. Fíjate que de pequeña tenía el deseo de fugarme de casa para irme de trapecista; de chica siempre estaba haciendo el cafre, jajaja.

    ¡Qué bonita anécdota! Gracias por compartirla. Ah, no, pasaban las ranas :), seguro lo pasaba de lujo en plena naturaleza. Claro, mira, cuando llega el circo siempre se volvía un acontecimiento verlos pasar y anunciarse con el megáfono. Es cierto, me pasa igual con los payasos, los encuentro un poquito tristes. No eran mis preferidos, ya te digo, me embobaba viendo los trapecistas allí arriba volando y haciendo piruetas que soñaba emular, jeje.

    Ay, gracias por la visita y el ratito de charla.

    Un beso,

    Margarita

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